20 abril 2010

La espera

Escenario uno. Mujer brillante, escritora, con una inteligencia exquisita, muy divertida, exploradora de una realidad que no le interesa a casi nadie, ha ido tras el amor una y no sé cuantas veces más, ha esperado por él, cuando parece que al fin lo ha encontrado, este se esfuma como de la nada, se va tan sorpresivamente como arrivó, reponerse por tanto le cuesta la mitad del alma, esta vez la apuesta había sido superior a cualquiera, todo porque aquel hombre busca respuestas que le llevarán a la realidad, su realidad. Al final dolor.

Escenario dos. Mujer madura, inteligente también, temerosa sin saber a ciencia cierta de que, con un presente que le abre las puertas para darle la más cordial de las bienvenidas, pero no entra, no puede, sólo no puede, el poder la detiene, el control que otros ejercen la paraliza, pierde de vista lo maravilloso que puede ser su vida, el dice amarla, quizás, más no como ella lo desea, espera no sé que, pero espera impaciente, la subordinación del otro la retiene sin saber como salir de él porque contra el poder no es posible combatir sólo con dos manos pese a su inteligencia innata, sigue esperando. Al final tristeza.

Escenario tres. Él es divertido, ama pasarlo bien, lo busca a toda costa, vive conforme a lo que se espera de su edad, de su tiempo, derrocha pasión aquí y allá, hasta que por alguna jugada del destino descubre que el amor está frente a él, ahora no sabe como reaccionar, no es nuevo para él pero con ella es diferente, el tenerla entre sus brazos modificó su universo, ella reponde con más de una interrogante no sabe que rumbo seguir, el espera por ella, con la gran duda marcada en su mente, será acaso ella la que le hará quedase quieto por fin, se pregunta. Al final deseo.

Escenario cuatro. Ella es una mujer sincera, se da, con todo lo que tiene, con todo lo que es, sólo se da y se da, sin saber si algún día recibirá lo que añora, el amor de la persona que dice le ha cambiado su concepción del mundo, ella espera, sólo espera que un día el viento se vuelva a su favor, en tanto disfruta su recién encontrada soledad a la que tanto temió como se teme al vacío que ésta provoca, pero ahora es diferente, ahora ha hecho de ella su compañera, su cómplice. Al final la duda.

Escenario cinco. Mujer que lo ha tenido todo, no sabe quedarse quieta, sólo desea vivir lo mejor que pueda, agradece a la vida lo que le ha regalado, aunque muchas veces quisiera darse por vencida, decidió por su soledad, por ser ella, sólo ella, sin más compañía que la suya propia, añora, se pregunta, por qué no supo esperar un poco tan sólo un poco, no quería más que tiempo, más que una caricia, un te amo en el momento más inesperado, hoy no espera a por nada, o si, si lo hace, sólo que el tiempo cure las heridas, que cada momento que pasa se lleve con él el dolor de su alma, que el momento que está por venir renazca la esperanza de una realidad mejor. Al final desesperanza.

Siempre esperamos una y otra vez, pareciera que el tiempo no alcanza para esperar, que llegue el autobus, la persona que habrá de amar, o la que modificará el universo, esperamos por buenas nuevas, esperamos que no llegue una mala noticia, esperamos una respuesta que seguro no habrá de llegar, por eso me pregunto que pasaría si por una vez dejáramos de esperar, si en lugar de hacerlo, sólo viviéramos la emoción del momento, disfrutar este segundo que pasa casi desapercibido, dejar de esperar que el pasado no duela, no esperar por un futuro que es tan incierto como la vida misma, por qué no vivir así sin más, si llega llegará si no, otro tren pasará, mientras tenemos la decisión de subir a él o no.

Dedidacado a mis a mig@as que tanto me han compartido de sus esperas, lo siento de verdad, yo no espero nada, sólo he decidido vivir sin más.

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